Estamos divididos. Nuestra sociedad está enferma de polarización. Es fácil ver esta ruptura con los otros en la política, en los movimientos sociales de países ajenos, incluso en los en los deportes. Todo esto sucede y entre tanto los medios de comunicación rentabilizan la polarización. “Divide y vencerás” parecía cuestión de emperadores, pero hoy en día impera en nuestra vida condicionada por la pandemia. Evidentemente la pandemia no ha estado exenta de esta polarización que sufren nuestras sociedades donde lo que abunda es la desconfianza la cual nos ha llevado a tener puntos de vista opuestos, contradictorios y que no contribuyen a resolver este padecimiento que no es una cosa de unos o de otros, nos afecta a todos. No solo nos hemos distanciado física y socialmente, nos hemos convertido en oponentes. Nos hemos dejado arrastrar por esta polarización y automáticamente nos ubicamos desde argumentos contra los otros. No estamos escuchando, simplemente encontramos formas para oponernos a lo que piensan los demás, no encontramos alternativas para coincidir y poder avanzar. 

La división en este momento es aún más grave cuando entendemos la vacunación como una batalla de dos bandos. No se trata de etiquetar al otro como anti-vacunas o pro-vacunas, esta es una peligrosa simplificación. La realidad es más compleja en este tema que afecta la salud individual y la colectiva.

Respecto a la vacunación contra la COVID-19 hay tanta polarización como en otros aspectos de nuestra vida actualmente. En un extremo, están las personas tiene mucho miedo a vacunarse, que tienen mucho recelo acerca de estas vacunas, quienes, aunque nieguen o no la existencia de la enfermedad, encuentran demasiado turbio este proceso de vacunación acelerado, competitivo, politizado, con tantos intereses económicos, que les atropella casi por un mandato en el que no se respeta su decisión individual de no vacunarse. En el otro extremo, están las personas que tienen un deseo apremiante, casi una fe ciega en la vacuna, se quieren vacunar a toda costa y pasan por encima de otros que necesitarían más estar inmunizados y consiguen vacunarse a como dé lugar y a cualquier precio. Las personas que no quieren vacunarse tienen temores que son legítimos para sí mismos provenientes de la desconfianza y las personas que se quieren vacunar tienen temor a padecer la COVID porque se sienten en gran riesgo. Unos se preguntan por cómo afectará la vacuna su cuerpo, sienten que se experimenta con ellos, dudan de que funcione porque no hay evidencia científica que avale su seguridad y temen los efectos secundarios de esa sustancia novedosa que le inyectarán, piensan sobre todo en sí mismos. Otros aceptan que la vacuna los protegerá totalmente del virus, o por lo menos de momento individualmente mientras se va ganando inmunidad colectiva, incluso algunos asumen la vacunación casi con fanatismo por temor a infectarse, y muchos creen que va a ser su única salvación olvidando todas las medidas de autocuidado. Sin embargo, ambos grupos están inmersos en la misma incertidumbre y los mismos vacíos de conocimiento sobre la inmunización contra la COVID-19 que tenemos en estos momentos. Estamos viviendo los avances de la ciencia en vivo y en directo por lo que todas las decisiones se toman en medio de un alto grado de incerteza. Ambos grupos creen que vacunarse es una cuestión de blanco o negro, sin darse cuenta de que el miedo es lo que tenemos en común y puede representarse como toda la gama de grises que nos rodea, gris como la niebla, el miedo entorpece ver el camino a recorrer. Como vemos, ambos coinciden en el miedo a padecer. Miedo a padecer los efectos de la enfermedad o los efectos adversos de una nueva vacuna. ¿por qué no nos escuchamos desde nuestros temores comunes y buscamos apoyo en otros para tomar decisiones que nos beneficiarían a todos?

Desde Farmakoteralia estamos dispuestos a escucharte, sin juzgarte. ¿Qué es lo que más te preocupa sobre la vacunación? Estamos observando con atención los avances científicos emergente para acompañarte en las decisiones que debas tomar sobre tu medicación. Compartimos tus miedos, tenemos incertidumbres, pero juntos encontraremos un camino más favorable, con más visibilidad, que si lo recorremos con tanta niebla y en soledad.