Iniciamos el blog de Farmakoteralia con un caso práctico de nuestros pacientes. Su interés no es tanto farmacoterapéutico como por el hecho de que muestra una forma diferente de abordaje que ejemplifica, en nuestra opinión, cómo poner al paciente en el centro de una práctica asistencial.

Poner al paciente en el centro significa anteponer su condición de persona y aceptar sus contradicciones de la misma forma que en la vida diaria debemos aceptar las nuestras propias. Entender sus miedos y sus prioridades, insertar las intervenciones farmacoterapéuticas en una vida única es uno de los principios que guían nuestra práctica. Pero otro, tan importante como este o como tener un conocimiento actualizado, es reconocer que la nuestra es una práctica limitada, tan limitada como cualquier otra, y por ello somos conscientes de que a vece,s a quien necesita un paciente no es a nosotros sino a otro profesional. Poner al paciente en el centro también significa comprender sus necesidades y facilitar que se satisfagan de la mejor forma. Nuestras limitaciones hacen que la multidisciplinariedad sea fundamental, de ahí que nuestro equipo sea diverso, para poder ofrecer a las personas lo que necesitan. Como nos ocurrió con Tomás.

Tomás tiene 61 años y vive en pareja con Gertrudis. No tienen hijos y ambos dedican su vida al activismo social en una organización no gubernamental que crearon. Hace 10 años sufrió un ictus por el que le implantaron dos stent coronarios.

MOTIVO DE CONSULTA: temblores que el paciente asocia a la medicación

Solicita consulta porque desde hace unos meses sufre de temblores que cree que están relacionados con la medicación que utiliza. No aparecen en reposo ni cuando disfruta leyendo un buen libro o en actividades placenteras, pero sí con los problemas de ansiedad que le produce su actividad. En especial, aparecen estas alteraciones emocionales cuando se le acumulan los expedientes de trabajo, con el estrés y la impotencia que siente al percibir la actitud de los políticos. Siente, además, mucho reflujo en el estómago que trata de aliviar con almagato en momentos de crisis. Su médico le ha sugerido tomar antidepresivos y ansiolíticos, pero él se niega a utilizarlos. Es buen cumplidor de lo que cree que necesita, pero no quiere más medicamentos de los que cree precisos.

Por otra parte, tiene muchos picos de presión arterial y desde hace unos meses sufre de disfunción eréctil, para lo que sí aceptaría tomar medicamentos si no hay otra alternativa. El perfil lipídico es adecuado para sus antecedentes (LDL 86 mg/100 ml) y la vitamina B12 está en rango normal.

Su tratamiento farmacológico es:

Para el riesgo cardiovascular            

                                                           Ramipril 2,5 mg/HCTZ 12,5 mg          1-0-0

                                                           Ramipril 2,5 mg                                    0-0-1           

                                                           AAS 100 mg                                         0-1-0

                                                           Simvastatina 20 mg                              0-0-1

 Como profilaxis gástrica:                  

Omeprazol 20 mg                                  1-0-0

Almagato 500 mg                              si precisa

Para el déficit de ácido fólico:           

Ácido fólico 5 mg                                 1-0-0

COMENTARIO

La evaluación de la medicación sugiere que pueden ser necesarias las siguientes modificaciones en la farmacoterapia:

  • Introducción de medicación para la disfunción eréctil.

Aunque hay que estar pendientes de los picos de presión arterial, del reflujo estomacal y de los temblores, por si hubiera que modificar o añadir tratamientos farmacológicos, se sugiere la derivación al psicólogo del equipo, puesto que entendemos que en este momento lo que le sucede puede tener que ver con su ansiedad. A nuestro juicio, la farmacoterapia no está fallando, en cuanto a la terapia antihipertensiva y a la del estómago, porque solo hay valores inadecuados cuando la ansiedad es alta. Siendo buen cumplidor, descartamos en principio que los temblores estén relacionados con los medicamentos, puesto que los efectos indeseables de la medicación se repetirían siempre, lo que no sucede.

Se necesita abordar conjuntamente con el psicólogo del equipo el caso, y juntos podremos comprobar si la atención psicológica resuelve totalmente el problema o se necesitarán modificaciones farmacoterapéuticas adicionales.

Se deriva a su cardiólogo para la instauración de tratamiento para la disfunción eréctil, porque el paciente desea ese tratamiento, aunque reconozca que su problema también pueda estar relacionado con su ansiedad. Se le realizará seguimiento conjunto con el psicólogo para verificar si son necesarios ajustes en la farmacoterapia. Cabe pensar también que si logramos disminuir su nivel de ansiedad no sean necesarios psicofármacos y pueda dejar de precisarse tratamiento para la disfunción eréctil.

            Medicalizar la disfunción eréctil y evitar la medicalización del problema psicológico responden a los deseos y prioridades del paciente. Nuestra misión es resolver el problema a largo plazo sin poner en peligro consciente la vida de la persona. Acompañar el proceso de esta forma supondrá que, si el problema fuera de raíz psicológica habría que desmedicalizar posteriormente el problema de disfunción eréctil. Y de la misma forma, si lo psicológico precisara medicación habría que convencer con las pruebas que dará el proceso de que los medicamentos sí pueden ayudarle en sus problemas. Acompañar el proceso permitirá a pacientes y a profesionales aprender de lo que sucede y así poder ayudar a otros que nos necesiten.

Juntos hacemos más seguros tus medicamentos.

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