A menudo personas que no están diagnosticadas con diabetes se sorprenden al descubrir que su cardiólogo les ha prescrito un medicamento para el azúcar, (los llamados inhibidores de la SGLT2) lo que comprensiblemente puede generar, sorpresa, inquietud e incluso miedo a tomarlo.

En este sentido, además de obtener información sobre lo que le preocupa, podemos potenciar sus recursos, compartiendo y discutiendo el motivo por el que le han “mandado” esta medicación y prevenir, reducir o eliminar estas sensaciones.

Distintos estudios que sugieren que esta clase de medicamentos consiguen importantes mejoras a nivel cardiovascular y renal, incluso en pacientes con insuficiencia cardíaca que no tienen diabetes, de ahí que su uso también podría resultar útil en estos casos.

Los fabricantes señalan que los efectos beneficiosos de estos medicamentos son la pérdida de peso, la disminución de la presión arterial, además de la reducción de niveles de glucosa en sangre. Más allá de considerar su lugar en la farmacoterapia antidiabética, nuestro propósito es advertir que es posible que puedan prescribir una glifozina a que algún paciente no diabético buscando un beneficio cardiovascular. Y es que parece que sí, que no solo pueden usarse medicamentos para tratar enfermedades sino para hacerlo cuando no se padecen.

Entre los efectos indeseables más comunes de este grupo de medicamentos son las infecciones genitourinarias leves, sobre todo en personas propensas a padecerlas. También existe un riesgo de sufrir deshidratación o hipotensión y hay que considerar su suspensión previa en caso de intervenciones quirúrgicas. También en el caso que esté tomando dosis altas de medicamentos diuréticos, puede ser aconsejable reducirlas, por el riesgo de deshidratación y de hipotensión antes mencionado .

El propósito de esta entrada no es justificar el papel de las glifozinas en el abordaje del riesgo cardiovascular sino que el farmacoterapéuta que evalúa el tratamiento farmacológico de una persona entienda el propósito del prescriptor a la hora de iniciar un tratamiento con glifozinas en pacientes no diabéticos con elevado riesgo cardiovascular.