Hoy he salido de la UCI…He estado 20 días y no recuerdo nada de lo que me había sucedido.

Al llegar a la planta, el doctor me ha dicho que la culpa de lo que me ha pasado ha sido de unas pastillas que tomé. Me ha preguntado si tomé muchas, pero a mí me parece que no…

Eran unas para el dolor, de las que me dio mi médico de cabecera, las mismas que toma mi hermana cada vez que le duele la cabeza. Lo sé desde el día que me caí al suelo en aquella cafetería en la que estábamos. El camarero me dio una de las que tenía allí por si algún cliente le pedía algo para el dolor. Fue muy gracioso, las mismas pastillas que tomaba yo, que tomaba mi hermana y que el camarero tenía en el botiquín.

Como yo aguanto mucho el dolor, había retrasado mucho el empezar a tomarlas, hasta que unos días antes de aquello, cuando ya no pude más, porque con el frío era imposible sobrellevar aquel dolor de hueso, fui a por una al cajón donde guardo las medicinas. Pero, como en otras ocasiones mi médico me había dado otras, no sabía cuál coger. Así que elegí aquellas pastillitas de colores y, la verdad, ¡¡¡algo me calmaron!!! Hasta que me pasó lo que me pasó.

Nunca pensé que una medicina que tanta gente toma pudiera hacer un daño así. Y lo cierto es que no quiero que nada así me vuelva a pasar. ¡He podido irme para el otro barrio!

Ahora me da mucho miedo tomar cualquier pastilla ¡Tengo miedo a que me vuelva a dar otra cosa mala! Sé que no debería dejar de tomar, al menos, las de la tensión y aquellas blanquitas que me suena que eran para el corazón, pero tengo miedo…. ¿Qué hago?, ¿quién me podría ayudar con esto, a entender qué necesito de verdad y saber si realmente me están haciendo bien?

RESPUESTA:

Los farmacoterapéutas somos conscientes de que tu caso es mucho más común de lo que se cree. Los medicamentos son un arma terapéutica de enorme valor para resolver los problemas de las personas, pero a veces no producen el efecto deseado o incluso llegan a causar problemas como el que comentas. A veces sucede porque no todos los medicamentos funcionan igual de bien en las personas. Fíjate en lo diferentes que somos muchas personas que utilizamos un mismo medicamento: hombres, mujeres, jóvenes, mayores, todos con diferentes hábitos de vida. Pero también puede ocurrir porque, en el caso de tener que utilizar muchos a lo largo del día, unos puedan interferir con otros y hacer que los efectos se contrarresten.

Las personas como tú necesitan un farmacoterapéuta que se interese en cómo están funcionando los medicamentos, asegurando que resuelvan tus problemas o encontrando la mejor solución a lo que te pasa cuando sientas que algo no va bien, colaborando siempre con tu médico en beneficio de tu salud.

Cuenta con nosotros para que lo que te sucedió no se vuelva a repetir.